Matando las pasiones

 

Como hombre heterosexual amante de las mujeres tengo que aceptar mi adicción y amor por ver mujeres en ropa interior. Es hermoso ver como unos buenos calzones adornan y realzan elementos femeninos y disparan nuestra imaginación. También es desastroso ver como una ropa interior en el lugar equivocado puede bajar todo y destruir hasta los más lindos momentos.

 

Malos detalles como las malas combinaciones de color. Ver calzones rosados con motivos infantiles de La Sirenita combinados con un brasier de broche frontal negro… ¡fail! La tanga “sexy” (por cierto, las tangas no son sexies) que no deja nada a la imaginación tampoco es una gran fuente de deseo y en ocasiones combinada con deficientes hábitos de aseo puede resultar en detrimento a la virilidad masculina. Los motivos infantiles no son precisamente los mejores elementos para llamar al animal salvaje que todos llevamos dentro.

 

Malas tallas, cuando ves que el busto de esta pobre mujer tiene pinta de embutido, o se le marcan los cacheteros atrás por usar tallas más pequeñas que las que debería. Ver colas apretadas por cucos aniquila hasta las pasiones más pervertidas de manera desalmada. El calzón de hilos laterales delgados aparenta ser coqueto pero lo único que hace es sacar gorditos que podrían ver muy atractivos si simplemente estuvieran adornados con una cinta gruesa de encaje.

 

Por favor mujeres, apoyen nuestros deseos, sigan siendo atractivas y hermosas siempre. Cuídense y usen la ropa interior adecuada. Nada mejor que ver a una mujer en ropa interior que entienda lo que tiene puesto, lo lleve con autoridad y propiedad. Así hasta el más aburrido de los hombres enloquece. Recuerden que la sensualidad es cuestión de actitud.

 

Nico

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